Tecnología

Siempre se me hace raro cuando alguien (un ciudadano de a pie, un respetado pensador) se manda la crítica a la tecnología y a las redes sociales (muy habitualmente a través de redes sociales y de la tecnología que las soporta) esgrimiendo el argumento de que estas serían el símbolo del individualismo moderno.
Debo decir que soy completamente protecnología y proredsocial. Primero porque creo que la estupidez y la falta de conciencia reside siempre y en primerísimo lugar, en las personas. Que el individualismo es una marca del género humano y no de una época. Segundo porque gracias a ellas hay una cantidad impresionante de información que jamás, nunca en la historia había sido disponibilizada de esa manera. Disponible, libre y gratuita. En mi caso, aprendí más en tres años de acceso a internet que en cinco de Universidad (muy individualista, por cierto) de la que además jamás me sentí parte (y que de paso, todavía no termino de pagar). A través de internet aprendí dos oficios nuevos sin pagar aranceles y sin eminentes profesores dados a la humillación y gracias a ello he tenido más libertad de elección laboral que nunca. Mi cartoncito ganado en las aulas del pasado glorioso pretecnología, se me perdió entre papeles, telarañas y manchas de café.
Gracias a internet y a la tecnología he visto gente grabar discos, publicar libros, generar y financiar colaborativamente interesantes proyectos, mostrar sin interferencias las más diversas expresiones (geniales, buenas, mediocres, porque todos los seres humanos caben ahí) sin tener que pedirle permiso a nadie.
Pienso que en un punto la demonización de internet (y de la tecnología que la soporta) es la voz del abuelito nostálgico diciendo que todo tiempo pasado fue mejor. En mi opinión, todo tiempo pasado fue peor y el día que empiece a articular la letanía contraria seguro es porque me llegó la hora. Sin embargo espero, incluso en el día en que me visite la pelada, estar igualmente dispuesta a recibir los nuevos paradigmas con los brazos abiertos. Con todos sus peligros, pero también con todos sus regalos.