Remix

Y de a poco te vas dando cuenta que lo que llamas crear es siempre re-crear, que todo lo que haces de nuevo fue reconstruido a partir de un caleidoscopio de manos, voces, miradas anteriores, que no hay autores ni creadores con nombre y apellido sino una larga, discontinua y eterna línea de préstamos, ensayos, devoluciones; que somos pescadores con redes antiquísimas, arquitectos de balcones a los que otros se asomaron con los mismos silencios, de ventanas a través de las cuales miraron historias futuras, relatos previos, leyendas póstumas, cuentos orales impresos en tintas de siglos nuevos. Y junto con desvanecerse ese imaginario individuo que soñamos ser cuando creamos algo, cualquiera sea esa obra, se desvanece el pequeño o gran ego de señalarse como un artífice, un creador, un inventor, y los ¡Eureka! no son más que exclamaciones ilusorias de una gloria que no nos pertenece más que como pequeños átomos de un respiro creativo único, inicial, que no vuelve a ocurrir más que como expresión de nuestra eterna capacidad de empapelar el mundo una y otra vez y que siempre sea diferente y que siempre sea el mismo.

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